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Oportunidades de las economías del CCG

Los países de la región se están modernizando y están facilitando las relaciones comerciales. Dentro de ese contexto, ¿qué oportunidades se presentan para los inversores y qué deben tener estos en cuenta? 

Los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) —Arabia Saudita (RAS), Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Catar, Bahréin y Omán — se están adaptando a su nueva realidad económica. El precio del petróleo es casi la mitad del que se manejaba en junio de 2014, cuando era de 115 dólares por barril. Por un lado, esto ha supuesto problemas para las economías que dependían del «oro negro», pero por otro lado también está creando oportunidades. Los estados están colaborando para implementar extensas reformas económicas a fin de construir economías diversificadas que atraigan a empresas e inversiones extranjeras.

La dependencia del petróleo varía según el país de la región. Por ejemplo, en Kuwait el 63 % del producto interno bruto (PIB) se genera directamente a partir de exportaciones de petróleo, mientras que en los EAU dichas exportaciones suponen solo un 34 % del PIB. Esto es un reflejo del progreso ya logrado por los EAU en cuanto a la diversificación de su economía[i].

Como es el caso en otros estados del CCG, la diversificación de la economía de los EAU ha desplazado el énfasis del sector público al privado. Esto ha llevado a la introducción de normativas acordes con las mejores prácticas mundiales, lo que está creando oportunidades para empresas que quieran invertir en la región.

Hisham Farouk, consejero delegado de Grant Thornton en los EAU, es optimista con respecto al futuro: «A partir del año 2020, y tras un periodo de transición durante el cual la región reestructurará su viejo modelo económico, el Golfo resurgirá más fuerte que nunca con economías diversificadas y eficientes, que se convertirán en imanes para la inversión y las nuevas ideas. Esto generará un cambio mundial en el enfoque hacia la región». 

Más facilidades para las empresas

Los estados del CCG se encuentran en diferentes etapas del proceso, pero los EAU y Arabia Saudita están a la cabeza en cuanto a la captación de inversiones extranjeras.

En los EAU ya se observa un retorno en la inversión con la modernización de su sistema legislativo y reglamentario para respaldar una economía diversificada. Entre 2016 y 2017 subieron ocho puestos en el Índice de Facilidad para hacer negocios del Banco Mundial[ii], lo que demuestra que están rompiendo mitos en relación con los negocios en la región.

Los EAU están realizando un buen progreso en cuanto a la más reciente etapa de crecimiento definida en su manifiesto Visión 2021, publicado en 2010[iii], y han subido 12 puestos en el Índice del Banco Mundial sobre los Mejores lugares en los que abrir un negocio (del puesto número 65 al 53 durante el último año)[iv].

Además, es probable que la introducción de nueva legislación concursal a finales de 2016[v] en los EAU mejore su clasificación. Esto forma parte de una serie de medidas para proteger a las empresas que tengan dificultades comerciales. Ya no constituye delito no declararse insolvente en un plazo de 30 días en caso de que no se puedan afrontar las deudas, ni tampoco es delito que un cheque emitido sea rechazado. Esto elimina el temor a recibir una condena de cárcel para los directivos empresariales que se encuentren en dificultades financieras.

Cynthia Habib, directiva en Grant Thornton EAU, señala: «La nueva legislación concursal ha permitido a los bancos modificar la forma de abordar las dificultades financieras de las empresas, dado que ahora pueden sentarse a la mesa de negociación para hablar sobre una reestructuración de la deuda. Considero que esto fomentará un entorno de negocios más saludable y robusto, que hará que los propietarios e inversores se sientan más cómodos».

Arabia Saudita (RAS) también está avanzando en materia de diversificación y en abril de 2016 lanzó su manifiesto Visión 2030[vi]. En él, el gobierno expone sus ambiciosos planes de aumentar los ingresos estatales no relacionados con el petróleo de 163 mil millones a 1 billón de riales saudíes para el año 2030. Esto incluye el objetivo de incrementar del 20 % al 35 % la contribución al PIB de las pymes y el de lograr la incorporación del país a la lista de los 10 primeros en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial (en la actualidad ocupa el puesto número 29 en dicho índice)[vii]. Lo más importante es que en Visión 2030 se fija el compromiso de desarrollar mejores infraestructuras, sistemas de educación y sanitarios de clase mundial y un entorno abierto y transparente para sus ciudadanos y residentes. 

Los servicios financieros y la tecnología al frente de los cambios

El sector financiero es, probablemente, el más importante en cuanto a la captación de inversiones extranjeras en los países del CCG (véase la tabla para más detalles). Sin embargo, el sector tecnológico también está desempeñando un papel importante y los gobiernos están estudiando la prestación de servicios de forma electrónica como parte de su agenda de reformas. Tanto en los EAU como en el RAS los mercados de comercio electrónico están creciendo rápidamente, impulsados por poblaciones cada vez mayores de «millennials» con un alto poder adquisitivo.

Por otro lado[viii], el Emirato de Abu Dabi ha fijado como objetivo en su Visión Económica 2030 convertirse en el centro financiero y tecnológico de la región. Para ello, recientemente firmó un acuerdo con la Autoridad Monetaria de Singapur. Los dos países piensan colaborar en tecnologías clave, como la de cadena de bloques (blockchain) y libros contables distribuidos (distributed ledgers). Para ese fin han creado un marco estratégico que ayude a los empresarios a abordar las cuestiones normativas de la puesta en marcha[ix]

Para operar en los países del CCG son fundamentales los conocimientos de quienes viven en ellos

Incluso con todas las nuevas iniciativas y condiciones favorables, quienes estén pensando en la expansión en los países del CCG deben tener muchas cosas en cuenta.

La estructura societaria es un área que a menudo genera confusión entre los inversores extranjeros. Por ejemplo, en las zonas francas un extranjero puede tener el 100 % de la propiedad de una empresa y disfrutar de normas tributarias, aduaneras y de importación especiales. En las zonas no francas, los emiratíes deben tener una participación mayoritaria (51 %) en las sociedades limitadas.

No obstante, si la sociedad se encuentra en zona franca resulta difícil trabajar con empresas que no pertenecen a ella, por lo que es necesario decidir otras cuestiones, como si la empresa debe registrarse como entidad off-shore o no. Además, para las empresas en algunas zonas francas hay nuevas normas que están transformando la dinámica (véase la tabla). También existe la complicación adicional de la introducción de un 5 % de IVA en enero de 2018 y los gestores financieros están a la espera de conocer el modo en que esto afectará a las empresas con sede en las zonas francas.

Habib afirma: «Lo mejor es asesorarse, lo antes posible, en relación con la estructura. Cuando los planes de una empresa son la expansión o la salida a través de una fusión, adquisición u oferta pública inicial, para los inversores será mucho más económico y eficiente trabajar con una estructura bien definida, de lo contrario el acuerdo se torna costoso y menos atractivo».

Se prevé que la actual diversificación introducida por los gobiernos en las economías emergentes contribuirá con casi un billón de dólares al PIB global para 2020[x], algo que no solo protegerá la economía regional, sino que también servirá de referencia para economías similares quieran diversificarse.

Otra consideración importante para las empresas que quieran operar en países del CCG es el acceso al talento. Las empresas seguirán dependiendo bastante de los trabajadores expatriados —atraídos por el entorno dinámico y de baja carga impositiva—, que pueden aportar conocimientos especializados a la región durante cierto tiempo.

No obstante, cada vez hay un mayor acceso a la educación superior e iniciativas gubernamentales como la «saudización» y la «omanización» han impulsado el crecimiento de la fuerza laboral nacional. Dicha fuerza laboral es joven, por ejemplo, el 50,8 % de la población del RAS tiene menos de 25 años. Además, muchos de los nuevos trabajadores nacionales son empresarios de segunda o tercera generación con una sólida red de contactos en el sector. Por ese motivo, las empresas que más éxito tendrán al introducirse en el mercado serán las que combinen los conocimientos de los expatriados con el talento nacional para alcanzar sus objetivos.

Aprovechar las oportunidades

Existe una gran expectación en torno a las oportunidades crecientes, pero se trata de un entorno de ritmo acelerado repleto de posibles escollos para quienes no estén preparados. Farouk explica: «La región presenta varios matices, por ejemplo en las áreas normativa, cultural y financiera. Sin embargo, por encima de todo, no puede seguir ignorándose el papel cada vez más pertinente que desempeñará el CCG en la economía global del futuro».

Si desea más información o hablar sobre oportunidades en la región, puede ponerse en contacto a través de grantthornton@ae.gt.com

Tabla: el atractivo del DIFC para los servicios financieros

Con la intención de convertirse en el principal centro bancario del Golfo, el Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC, por sus siglas en inglés) tiene como objetivo duplicar su tamaño para el año 2024 con la ayuda de una serie de medidas nuevas para atraer las inversiones.

Se ha fijado el objetivo de contar con 1000 empresas financieras con 250 mil millones de dólares en activos bajo gestión y 50 000 empleados para 2024[xi]. En 2017, varias empresas grandes ya han anunciado su traslado a la zona franca del DIFC, incluyendo la gran gestora europea de activos Amundi, que abrió una oficina regional ahí en mayo de 2016.[xii].

Una serie de cambios en las normativas están impulsando el crecimiento. Ya en 2014, Dubái anunció que cambiaría su reglamentación financiera para persuadir a más gestores de activos a establecer su base en el Emirato, en particular a aquellos que trabajan para los inversores más ricos, como fondos de inversión libre y fondos de capital de inversión. Las nuevas normas crearon una nueva clase de fondos que pueden establecer su domicilio en el DIFC pero que están sujetos a una reglamentación menos estricta[xiii].

Ahora, también es probable que se produzca un crecimiento en los fondos inmobiliarios, incluyendo fideicomisos de inversión en bienes raíces (REIT), tras un reciente acuerdo entre el DIFC y el Departamento de Catastro de Dubái que permite a empresas basadas en la zona adquirir y registrar bienes inmuebles. Se espera que esta acción promueva mayores inversiones institucionales internacionales en el próspero mercado inmobiliario de Dubái[xiv].

ICD Brookfield Place, un rascacielos diseñado por Foster and Partners que se está construyendo en el distrito financiero de Dubái, es un ejemplo del modo en que este nuevo enfoque está generando dividendos. Brookfield Place es una operación conjunta de mil millones de dólares que llevan a cabo la Corporación de Inversiones de Dubái y Brookfield Asset Management, de Canadá. Es una de las primeras veces que una promotora de los EAU ha accedido a inversiones institucionales fuera del CCG.[xv]

Por supuesto, Dubái no es la única ciudad de la región que quiere mejorar sus credenciales financieras; su vecino emiratí, Abu Dabi, también está desarrollando su mercado,[xvi] al igual que Riad, en el RAS[xvii][xviii].

 



[x] http://www.bain.com/publications/articles/eight-great-trillion-dollar-growth-trends-to-2020.aspx